Numerosos relatos de estudiantes, docentes, y gestores de la investigación; evocan su aprestamiento en el mundo de la ciencia, la tecnología, la innovación y la creación CTeI+C; como una analogía a la «catábasis1 » del monomito expuesto por Jhoseph Campbell (1949) en su obra: “El héroe de las mil caras”.
Tanto en la literatura, como en la vida real: los héroes -en este caso, los investigadores- suelen iniciar su travesía por el mundo del conocimiento cargados de una serie de incertidumbres e impericias que son heredados por malas experiencias y prácticas del entorno que poco a poco han establecido una cultura amalgamada de perjuicios que no consiente el desarrollo de las disciplinas desde la constante vigilancia epistemológica, ética y metodológica.